
jueves, 21 de junio de 2007
PANAMÁ· Aulas o jaulas
TRiBUNA · Raúl Leis R. · SOCIOLOGO, ESCRITOR Y EDUCADOR
PANAMÁ· Aulas o jaulas
TRiBUNA · Raúl Leis R. · SOCIOLOGO, ESCRITOR Y EDUCADOR
Las aulas no pueden ser jaulas, sino el espacio humano de creación de conocimientos, normas y valores justos y solidarios Es importante desencadenar un contrato pedagógico a través de asambleas y talleres de reflexión entre docentes, padres de familia, estudiantes y directivos para analizar y reconstruir los escenarios violentos PANAMÁ 19/JUN/07 UN INFORME DE reciente aparición anota como logro del sistema educativo la disminución del analfabetismo y la universalización de la cobertura en primaria; pero afirma lo lejos que aún estamos de alcanzar un educación de calidad (y agrego de equidad), pues existen muchos niños y jóvenes fuera de la educación preescolar, premedia y media; le toma a los estudiantes más tiempo completar la primaria; la reprobación y la deserción escolar están aumentando, particularmente entre quienes tiene menos recursos o viven en áreas apartadas. Los resultados en los exámenes nacionales son más bajos y señalan graves deficiencias en los conocimientos básicos. Los recursos no se están invirtiendo de manera eficiente; por consiguiente, es difícil alcanzar los frutos esperados. La formación inicial de los docentes es débil y su capacitación no está orientada a desarrollar las competencias que se requieren en el aula de clases para mejora todos los aspectos de la calidad. Estamos en deuda con muchos de los acuerdos establecidos en el Diálogo por la Transformación Integral del Sistema Educativo y con los compromisos internacionales (Dakar 2000), para expandir y mejorar la educación, asegurando una excelencia que pueda ser medida a través de los resultados alcanzados en las pruebas, el uso de las nuevas tecnologías y la vinculación de la educación básica con las estrategias para superar la pobreza y las desigualdades sociales. (Informe de Progreso Educativo 2007 PREAL /COSPAE ). Pero los problemas no se agotan en lo antes señalado. A éstos hay que agregar las manifestaciones de violencia estudiantil que hemos vivido recientemente , que son expresión tanto de procesos estructurales que impactan, atraviesan y producen condicionantes en la institución educativa como en las personas que allí se encuentran; de la violencia que viene de dentro de la escuela como producto de un proceso continuo de ruptura entre los actores claves de la comunidad educativa (estudiantes, docentes, directivos, padres de familia). La escuela debe ser un espacio donde se adquieren valores y normas, pues su misión es construir convivencia a través de generar los lazos sociales de comunidad educativa, apostando a la comunicación, a la reflexión crítica, el diálogo, la comunicación, la confianza para la vida plena en sociedad. Las normas sociales no se aprenden por la mera transmisión de contenidos, memorísticamente, que realizan muchos de los docentes, sino que deben ser construidas y recreadas a través de la interactividad entre los actores al generarse, entre ellos, relaciones significativas. Se trata de construir una ética autónoma para que los estudiantes puedan gobernarse a sí mismos. La actitud de docentes y directores es fundamental en esto, pues depende si su conducción es democrática, o es una jefatura autoritaria o caigan en el vacío de conducción (la indiferencia o el dejar hacer). La conducción correcta y necesaria es la democrática, pues la escuela debe favorecer la formación de los alumnos y no sólo la transmisión de contenidos. Los directivos y docentes deben pasar de considerar al estudiante como sujeto protegido por derechos adquiridos y situarlos más bien como sujeto titular de derechos civiles y políticos, derechos que implican los deberes de respetar el derecho de los otros. Por ello, es importante desencadenar un contrato pedagógico a través de asambleas y talleres de reflexión entre docentes, padres de familia, estudiantes y directivos para analizar y reconstruir los escenarios violentos, y poder entender y comprender los elementos de la lógica de producción de la violencia estudiantil tanto en colegios afectados como en los aún no afectados. En base a esto, lograr proponer modos alternativos y proyectos de organización institucional y personal, que busquen el cambio de actitudes en el marco de valores y normas, en base a participación, respeto a la diversidad y la inclusión, y caminar hacia una verdadera comunidad educativa, pues "Las escuelas deben propiciar formas de relación y mecanismos de convivencia que posibiliten reconstruir pautas de socialización, que regeneren lazos sociales y articulen nuevos sentidos para un saber estar en el mundo" (Norberto Boggino). Las aulas no pueden ser jaulas, sino el espacio humano de creación de conocimientos, normas y valores justos y solidarios. Como lo firma Paulo Freire en "Pedagogía de la Autonomía": "El educador que sigue procedimientos autoritarios o paternalistas que impiden o dificultan el ejercicio de la curiosidad del educando, termina por entorpecer su propia curiosidad". "El autoritarismo y el libertinaje son rupturas del tenso equilibrio entre autoridad y libertad". "El profesor que no lleve en serio su formación, que no estudie, que no se esfuerce por estar a la altura de su tarea no tiene fuerza moral para coordinar las actividades de su clase". "La educación es una forma de intervención en el mundo". "Tan importante como la enseñanza de los contenidos es mi testimonio ético al enseñarlos". "Es preciso que el educando vaya asumiendo el papel de sujeto de la producción de su entendimiento del mundo y no sólo el de recibidor de la que el profesor le transfiera". "Mi papel de profesor progresista no es sólo enseñar matemáticas o biología sino, al tratar la temática que es, por un lado, objeto de mi enseñanza, y por el otro, del aprendizaje del alumno, ayudar a éste a reconocerse como arquitecto de su propia práctica cognoscitiva". "(Podemos) Entender la práctica educativa como un ejercicio constante a favor de la producción y del desarrollo de la autonomía de educadores y educandos". "Tarea docente es no sólo enseñar los contenidos, sino también enseñar a pensar". "Quien enseña aprende al enseñar y quien aprende enseña al aprender".


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