martes, 8 de abril de 2008

Profesora del departamento de matemáticas

Nombre: Marina Rodríguez Vidal
Características:
-23 años
-Morena
-Soltera
Personalidad: alegre, optimista, me encantan los niños.
Trabajo y estudios: Licenciada en matemáticas.
Aficiones: soy entrenadora de un equipo de futbol femenino, estudio italiano.
Funciones: trabajo en el departamento de matemáticas en el colegio Viveros.
Comentario personal: mi profesión viene de herencia familiar, casi toda mi familia se compone de maestros.

martes, 1 de abril de 2008

Influencia de las tribus en la globalización cultural

La mentada globalización no es un fenómeno nuevo; remite a procesos inherentes a la evolución del capitalismo y a sus contradicciones. Exhibe, en el período actual, una aceleración, un cambio en cantidad y cualidad vinculada con el desarrollo de las fuerzas productivas, con el avance de las políticas neoliberales y sus mensajes ideológicos y, en particular, con el sorprendente progreso tecnológico en el plano de la trasmisión de información. Tampoco son nuevas sus influencias culturales: hay un cambio en intensidad, relativa a la velocidad y eficacia con que se difunden los nuevos productos y los mensajes massmediáticos. Pero es aventurado sacar conclusiones fáciles acerca de las identidades y las culturas locales. La diversidad también cunde y se expande alimentada por el aumento de los contactos con lo diferente y por la mayor cantidad de ingredientes que la abundancia de información suministra.La identidad social es un concepto que tiene un fuerte matiz relacional, se actualiza y se refuerza en el contacto, en la comunicación, en el intercambio con lo otro, con lo diferente. Entra en acción cuando los códigos propios hacen crisis, encuentran su límite en el intento de comunicación. En tal sentido, si bien las identidades pueden ser sigilosamente sometidas a un proceso de uniformización a través de la oferta universal de los mismos productos y los mismos mensajes, también se genera un movimiento contrario, una reacción afirmativa de la identidad local, vinculada con la mayor exposición a nuevos contactos. Sin embargo, es también posible que la reducción progresiva de los espacios de interacción, el auge de la comunicación sin copresencia -por medio de la moderna informática y los medios masivos- vaya operando en el sentido de uniformar los códigos simbólicos. En las ciudades modernas coexisten las manifestaciones locales con la "explosión de una arquitectura financiera, informática y turística"6 cuya estética y funcionalidad se multiplica en edificios semejantes a lo largo del planeta. En el lenguaje local de las ciudades, en su discurso expresivo, que revela su cultura e historia, se inserta el discurso universal y uniformado de las autopistas, aeropuertos, bancos, shoppings, un lenguaje compartido, exultante de modernidad y poco propicio a la adherencia de identidades locales. Sin embargo la ciudad en su cotidianidad procesa el conjunto, que incluye estas manifestaciones de modernidad trasnacional y las prácticas que determinan, las que conviven con la ciudad local, tejida en su desenvolvimiento histórico y con la ciudad virtual, la ciudad massmediática, que fluye de las pantallas insertas en los hogares.También deben tenerse en cuenta los crecientes procesos de exclusión, los nuevos grupos de excluidos cada vez más numerosos que, además de los efectos que deriven de su agrupamiento en torno a demandas sociales, desarrollan nuevas formas culturales y articulan las identidades necesarias para sobrevivir en condiciones de carencia, privación y desigualdad. Los análisis sobre la llamada globalización, incluyendo los que se orientan hacia su dimensión cultural, tienden muchas veces a naturalizar el orden existente y, al mismo tiempo, a no destacar las desigualdades, particularmente en el plano del dominio de las tecnologías de punta, en el poder militar, en los mercados financieros, en el control hegemónico de los medios de comunicación y en las normativas que regulan el aprovechamiento de los recursos naturales del planeta.7Es en el desarrollo actual de los mercados y de las nuevas tecnologías de comunicación donde la globalización halla su expresión más intensa y el análisis tiene oportunidad de poner de manifiesto las diversas contradicciones no resueltas en el mundo social, a las que la naturalización a la que aludíamos y su consiguiente universo ideológico contribuyen a encubrir.Tales contradicciones son propias de un orden emergente, simbolizado por la caída del Muro de Berlín, que se caracteriza por una aceleración en la productividad económica, la implementación de nuevas tecnologías, la consiguiente necesidad de formación, ordenamiento y control de nuevos mercados, el auge de las ideas neoliberales y la progresiva aplicación de éstas en un número creciente de naciones, tal vez como mecanismo que haga posible, no tanto el crecimiento económico, ni una mayor racionalidad en este plano y, mucho menos, un aumento del bienestar, sino, fundamentalmente, la reproducción del capitalismo en su etapa actual.8 Las políticas neoliberales estimularon la instalación de un marco legal que favoreciera y garantizara la circulación sin trabas de bienes y de capitales y propiciaron, con éxito, el retroceso del Estado de bienestar y la privatización de los servicios públicos, impulsando el retiro del Estado en beneficio de las empresas trasnacionales.Las contradicciones principales de esta etapa, expuestas en forma sintética, se refieren a procesos no resueltos que contienen un gran potencial de conflictividad y de transformación social:a. Contradicción entre la continuidad del Estado-nación y la trasnacionalización, sea bajo la forma de bloques de naciones o, sobre todo, por el protagonismo creciente de gigantescas empresas trasnacionales.b. Contradicción entre racionalidad de los mercados y racionalidades locales relativas a la reproducción de la vida. Las formas actuales de esta contradicción, inherente al capitalismo, aparecen sobre todo en forma dramática en el creciente desempleo, en la masiva exclusión que crece rápidamente y ya alcanza, también, a los países más ricos, y que se expresa en la carencia de las seguridades económicas y de la dignidad social que confiere la posesión de un empleo, en la expansión de la pobreza, en la supresión progresiva de garantías públicas ante la vejez, la enfermedad, el desamparo, en la erosión y derrota de los movimientos obreros, en la desmovilización social y en el descrédito de los proyectos emancipatorios.c. Contradicciones entre bloques de naciones: luchas por los mercados, disputas relacionadas con el control monopólico de materias primas y recursos escasos, con la hegemonía militar y el deterioro del medio ambiente.Entre los efectos producidos por estas contradicciones se impone en la vida cotidiana el avance del desempleo, la pobreza y la inestabilidad laboral. La actual etapa de acumulación capitalista, cuyas condiciones técnicas, financieras e ideológicas dan lugar a la aceleración de la globalización, acarrean, aun en los países más avanzados, una profunda crisis en el sector asalariado: aumento del desempleo, limitaciones en la seguridad social, avance en la desprotección, pobreza y exclusión.La estabilidad laboral ha sido durante muchos años, en los países más industrializados, la base de la inserción social, el soporte de los lazos sociales y de un sistema de representaciones y de prácticas integrado en los códigos culturales que regían la vida cotidiana. La crisis en la estabilidad laboral, el desempleo o su amenaza, la creciente desprotección social, erosionan los modos en que millones de individuos se ubican e identifican dentro de su medio social. Tal crisis impacta profundamente en la cultura. Se está planteando como problema, en países europeos, la necesidad de restaurar formas de dignidad que estén desvinculadas de los lugares sociales relacionados con el trabajo y la profesión, que tradicionalmente formaron parte de una noción de estabilidad e inclusión que abarca a la vivienda, la familia, el trato con los vecinos, el espacio ocupado en la comunidad.9Y qué decir de países que desde hace mucho cuentan con vastos sectores de la población que carecen de seguridad social y de toda garantía pública para su reproducción. Países de América latina, donde los empleos asalariados han sido siempre insuficientes, en los que una parte importante de la fuerza de trabajo ha debido encontrar formas de subsistencia y de reproducción en las márgenes de la modernidad económica. La pobreza, estructural, avanza y la progresiva adopción de recetas neoliberales ha aumentado la exclusión, acarreando nuevos pobres que se suman en las estadísticas a las vastas poblaciones que desde siempre habían articulado estrategias económicas y culturales para sobrevivir. Estos nuevos pobres están en cierto modo en desventaja: no cuentan con los recursos culturales -que los pobres estructurales han desarrollado- para sobrevivir en las condiciones vigentes de pobreza y de exclusión.

Enseñanza y multiculturalidad


Entendiendo que hablar de multiculturalidad es hablar de como organizar la convivencia humana en un sociedad donde conviven multitud de grupos de diferentes culturas, de diferentes tradiciones, y, por lo tanto, también con diferentes escalas de valores y de prioridades. Una diversidad cultural, que, además, está cruzada por la pertenencia a diferentes clases sociales, a diferentes niveles de conocimientos, de poder, y de influencia social. No es, por lo tanto, el discurso sobre la multiculturalidad, un discurso fácil, simple, o plano, como suele ser presentado, la mayoría de las veces por los políticos o las instituciones oficiales. Hablar de multiculturalidad es hablar de política, de economía, de enseñanza, de medios de comunicación, y de todo aquello que determina la vida de las personas y de los grupos de los que forman parte, en una sociedad como la nuestra. Lo primero que debemos tener claro es que una cosa es una sociedad en la que existen diferentes culturas, y otra, muy distinta, una sociedad multicultural. Hoy, en España, existe una realidad social en la que están presentes, fundamentalmente, como consecuencia de la inmigración, una disparidad de culturas, algunas muy diferentes a la mayoritaria, pero no es una sociedad multicultural , ya que solo esta, la mayoritaria, tiene la hegemonía en la política, en los medios de comunicación, en la economía, en la enseñanza... Y, ciertamente es muy mayoritaria, pero no es única. Una sociedad multicultural sería aquella donde todas las culturas tuvieran, naturalmente de acuerdo con su importancia cuantitativa, las mismas posibilidades de desarrollarse y de ser vivida por las personas que la comparten.. Podríamos decir que la primera definición, o sea, una sociedad con diferentes culturas, no es más que la constatación de un hecho, y la segunda, una sociedad multicultural, es una objetivo, una utopía si se quiere, pero algo muy alejado de la realidad actual de España. Acercarnos a la utopía, aunque solo sea lo suficiente, para percibir en nuestro rostro algo de su brisa, requiere un grandes transformaciones sociales en el terreno de la política, de la cultura de la economía, y, de forma muy singular, en el campo de la enseñanza. ¿Ahora bien, la escuela tiene que educarnos para ser diferentes o para ser iguales? Yo creo que la tarea de la escuela es formar personas capacitadas, libres, con criterio y con capacidad de comprender el mundo en el que vive, y de comprenderse así mismo. En ese sentido, tiene que educarnos para ser iguales en derechos y en obligaciones, pero sin olvidar que fuera de la escuela no lo somos, y debe evitar que dentro del aula se reproduzcan los aspectos más negativos de esas diferencias. Así la escuela, tiene que ser un agente activo contra los prejuicios, contra los tópicos, el racismo, el machismo, el clasismo, la incomprensión, la violencia, y las ideas políticas violentas que la defienden. Para ello, y esta es la gran cuestión, el sistema educativo tiene que dotarse de un discurso pedagógico que incluya esos objetivos, no como actividades trasversales o paralelas, sino como una verdadera filosofía de vida que impregne e ilumine todo el universo de la educación. Un ideal, que no una ideología, que entienda la educación y la cultura, como instrumentos de liberación del hombre de las cadenas de la ignorancia, de la brutalidad y de algo que es peor que todo eso, de la falta de confianza en sí mismo y en el resto de los hombres. La comunidad gitana, para la cual, el camino de la igualdad y de la libertad verdadera, no es otro que el de la instrucción en su sentido más amplio, necesita, urgentemente, contar con el soporte de un discurso pedagógico que supere los tópicos sobre su idiosincrasia, y los reproches a los padres gitanos y la cultura gitana como un obstáculo para la enseñanza de sus hijos. Un planteamiento que incorporé a la gitanidad los valores de la cultura sin adjetivos, y que el esfuerzo individual y colectivo en pro de la formación y de la capacitación personal, sea una nueva seña de identidad de nuestro pueblo. Pero elaborar ese discurso pedagógico no pude quedarse en la denuncia y en la queja, pues, aunque solo con eso pudiera estar de sobra justificado, es, a estas alturas, totalmente insuficientes ya que nos podemos encontrar, como de hecho ocurre, que se reconozcan las razones de nuestras protestas, pero se continúe sin poner remedio a las causas que las provocan. Es por ello que tenemos que hacer un esfuerzo, tanto los gitanos, como los que sin serlo se solidarizan con nosotros, en analizar correctamente lo que ocurre y encontrar las claves que nos permitan avanzar en la dirección correcta. La situación de los gitanos con relación a la enseñanza no es más que el reflejo de su situación general en la sociedad española. Una situación que se caracteriza por el descrédito, por la desigualdad y por las discriminaciones. La escuela refleja la realidad social con sus convencionalismos, sus creencias, sus fobias y sus filias. Una realidad que la escuela no solo no cambia, en lo que debería ser cambiada, sino que la reafirma y la perpetua en la medida que los convencionalismos sociales forman parte de la ideología transmitida. Por eso, una de las premisas que tenemos que aceptar es que hay diferentes grupos de gitanos y que la identidad gitana común no puede solapar las diferencias existentes entre las personas como reflejo de sus condiciones de vida, de su educación y de su propio devenir personal. Y que el hecho de que el fracaso escolar sea una fenómeno generalizado entre los niños gitanos, no significa que las causas no sean diferentes entre unos niños y otros, dependiendo de cuales sean sus condiciones de vida. Creo que un escolar debe ser visto dentro del aula sencillamente desde su propia individualidad, desde sus capacidades o sus limitaciones personales y sin que la pertenencia a un determinado grupo étnico presuponga de entrada un tratamiento diferente a la hora de su educación. A veces, un pretendido respeto a las diferencias culturales de los alumnos pertenecientes a minorías étnicas, sirve para justificar un nivel de fracaso escolar cuya responsabilidad mayor la tenemos que buscar en el mismo sistema de enseñanza y no en unas supuestas tradiciones culturales de las familias de los alumnos, que, de significar un obstáculo para el desarrollo educativo de los niños, deberían ser tenidas en cuenta como un componente más de una realidad social compleja y no como una fatalidad ante la cual no hay más remedio que conformarse. En lo que se refiere a la cultura gitana como un obstáculo para la integración de niños en el sistema de enseñanza, creo que es necesario desterrar tópicos y mitos que se alimentan tanto desde dentro de la comunidad gitana como desde fuera y que no son más que fruto, o bien de la ignorancia, o de los prejuicios. Porque la cultura si es tal, no puede ser un obstáculo para el desarrollo y progreso de las personas. Pero además, hoy día, la identidad gitana solo podrá sobrevivir si se dota de la fuerza de la cultura sin adjetivos, si sus miembros son personas cualificadas, libres e independientes y pueden ejercer su gitanidad con orgullo y con dignidad.

¿Qué significa identidad?

La identidad es una necesidad básica del ser humano. Poder responder a la pregunta en tanto poder responder a la pregunta de quién soy yo? es tan necesario como el afecto o el alimentarnos.
Erich Fromm plantea que: "esta necesidad de un sentimiento de identidad es tan vital e imperativa, que el hombre no podría estar sano si no encontrara algún modo de satisfacerla". Según lo que él expone, la identidad es una necesidad afectiva ("sentimiento"), cognitiva ("conciencia de sí mismo y del vecino como personas diferentes") y activa (el ser humano tiene que "tomar decisiones" haciendo uso de su libertad y voluntad).

La identidad es como el sello de la personalidad.

Se puede afirmar, entonces, que la identidad tiene que ver con nuestra historia de vida, que será influida por el concepto de mundo que manejamos y por el concepto de mundo que predomina en la época y lugar en que vivimos. Por lo tanto, hay en este concepto un cruce individuo-grupo-sociedad, por un lado, y de la historia personal con la historia social, por otro.
Los individuos, los grupos y las culturas tienen conflictos de identidad. Hay una identidad personal y varias identidades colectivas que debemos siempre de aunar en nuestro análisis.
No hay un solo "nosotros", sino varios, no excluyentes, sino superpuestos en la unicidad de la persona. Así, hablamos de: "nosotros los seres humanos", de "nosotros los latinoamericanos" o de nosotros "los argentinos ".
La identidad distingue nuestro colectivo de otros, así como la identidad individual distingue a nuestra individualidad de otras. La identidad colectiva es a la vez común y diferente, según el contexto. Por ejemplo, "nosotras las mujeres" se opone a las "no mujeres". El nosotros, es móvil y contextual. Son muchas las identidades colectivas y algunas incluyen a otras.
En algunos contextos culturales se da mayor relevancia a algunos "nosotros" (por ejemplo, "nosotros los blancos" – Sudáfrica, EEUU) y, por lo tanto, cualquier otra característica queda relegada a un segundo plano. Tal es el caso de las culturas racistas, etnocéntricas o sexistas. Así, la imagen de "ellos" (por ejemplo, "ellos los de color") implica prejuicios y segregación, lo que revela un conflicto de identidad en quienes han creado el "ellos". Lo que el "nosotros" no logra asimilar, lo proyecta hacia un "ellos" reprimido y negado en el interior del propio grupo. En palabras de Erikson, "ellos son los que padecen la diferencia fatal". Un buen ejemplo es el de los negros para los blancos racistas.
Toda identidad va cambiando y supone alteridad. No se puede reconocer una identidad, si a la vez no se reconoce una alteridad que se presenta como su antagonista. Por ejemplo, para algunos yo puedo ser culto y para otros ignorante o mediocre. Estos antagonismos nos crean conflictos con los demás, pero también con nosotros mismos. Si el otro no confirma mi identidad, se transforma en una amenaza y es frecuente que se intente evitar el contacto con aquellos que nos amenazan, que ponen en riesgo mi identidad, mi autoimagen y mi autoestima. Recordemos lo que Maslow plantea en su Escala de necesidades Básicas, que es la necesidad de Afiliación, esto es ser parte de, sentirse reconocido por.
Pensemos en lo nuclear que es el tema de la identidad cuando hacemos una Orientación Vocacional pues allí se pone en juego este quien soy o quien quiero ser, pensemos cuando una persona se encuentra en una situación de crisis, lo importante que es rescatar cual aspecto de su identidad esta menos comprometido con el conflicto.

Así podemos definir a la identidad como el centro de gravedad de la personalidad

Se puede decir que la identidad es evolutiva y está en proceso de cambio permanente, lo que implica la afirmación de particularidades, pero también de diferencias y relaciones con los otros. Se trata de una pregunta siempre presente y cuya respuesta se busca en imágenes, fragmentos, recuerdos, historias, relaciones con uno mismo y con otros, así la identidad es del psicoanálisis el resultado del conjunto de identificaciones que una persona va incorporando a lo largo de su historia. En términos simples las identificaciones son aquellas cosas rasgos de carácter que una persona toma de otra que en algún punto admira ,idealiza, o en el peor de los casos teme.
Sucede que muchas veces un sujeto no encuentra en su ambiente personas modelos de las cuales puede identificarse. Pensemos en la crisis de valores de personas que promuevan identificación por algún rasgo valorado de carácter o personalidad. Este es un problema social que afecta a la población joven de nuestra época actual.
Si tomamos en cuenta ahora en que momento se define una determinada identidad, nos encontramos que fundamentalmente se va edificando como hemos comentado a través de determinadas identificaciones que el sujeto va realizando en interacción con las personas significativas de su ambiente hasta alrededor de finales de la adolescencia (20 años aproximadamente y algunos mas probablemente).
Conformar una identidad es establecer un centro de gravedad en torno al si mismo, que implica esto que mas allá de los cambios internos y externos, mas allá de los nuevos conocimientos y saberes que uno incorpora hay un Yo relativamente unificado, esto implica que el sujeto construye en casi dos décadas de existencia una posición básica de ser en el mundo.
Esto significa que cada uno de nosotros tendremos determinados tipos de necesidades, impulsos, motivaciones que satisfacer para sentirnos básicamente felices y realizados, a la vez y aquí es donde se arman grandes problemas, esto es: armar en base a esa identidad un proyecto de vida lo cual incluye vocación, profesión, ocupación (estudio y trabajo), sexualidad (formar pareja, consolidar una familia) un conocimiento acerca de quien soy, que necesito, implica autoevaluacion, autoestima etc.
El tema de consolidar nuestra identidad es entonces un trabajo que tiene una doble finalidad, por una lado encontrar un sentimiento interno de unidad, y por otro desde nuestras relaciones con el mundo el de singularizarnos, esto es diferenciarnos del otro, desde algún punto, no por algo la sociedad premia o destaca aquello que es creativo, aquello que se convierte en marca registrada.
Cuando reconocemos a alguien por su manera de hablar, de escribir, de caminar, de hacer por sobre otras personas es porque algo de la identidad se puso en juego allí. Esto no implica que identidad y creatividad vayan siempre juntas. Esto ha sido al solo efecto de poner mas en evidencia que cuando la identidad esta bien construida la persona logra singularizarse del otro. Lo opuesto seria lo que comúnmente en sociología se lo llama el hombre masa.
Así entonces hay una identidad como totalidad, como universo, que incluye varias partes o subsistemas: La identidad sexual o de genero, la identidad física, la identidad psicológica, la identidad social, la identidad moral y la identidad ideológica.

lunes, 31 de marzo de 2008

Glosario-Tribus urbanas

Poder: Por poder pueden entenderse múltiples conceptos de acuerdo a cada campo. A un nivel básico, poder suele identificarse con la noción de fuerza (por ejemplo, la fuerza pública). Sin embargo la noción de poder suele estar más relacionada a la acción social colectiva que a la fuerza física. También se entiende como la capacidad para cambiar la realidad.
Poder (sociología): la capacidad de elegir o de influir sobre resultados:
Poder político.
Poder constituyente - El poder que elabora la Constitución o que la reforma o enmienda.
Poder público.
Los
tres poderes clásicos descritos por Montesquieu:
Poder legislativo.
Poder ejecutivo.
Poder judicial.
Cuarto poder - medios de comunicación.
Quinto poder el uso de las empresas públicas y la capacidad de intervención económica (según otros, sería Internet, como superadora de los medios de comunicación).
Sexto poder, en España, el poder territorial o el ejercicio del poder por las comunidades autónomas.
Poder fáctico, el que se ejerce fuera de los cauces formales. Habitualmente usado en plural: los poderes fácticos en España durante el Franquismo y la Transición eran la Iglesia, el Ejército y la Banca (o los capitalistas).
Poder duro (hard power), en las relaciones internacionales, la fuerza militar.
Poder blando (soft power), en las relaciones internacionales, la influencia económica e ideológica.
Poder temporal.
Poder espiritual.
los conceptos de
Michel Focault:
Poder disciplinario.
Poder pastoral.
Biopoder.
Poder Popular.


Saber: El saber es un conjunto articulado de conocimientos construidos por un individuo en relación con un contexto cultural, que le permitan dar sentido al mundo que le rodea, ser un miembro activo y reaccionar frente a dicho entorno, comunicarse con otros y hacer progresar sus propios conocimientos, cuyo valor reside en el desarrollo del espíritu (psique) y en la autonomía personal que proporciona (nos hace menos dependientes del entorno que queremos cambiar).
No podemos caer en reducir el aprendizaje escolar al aprendizaje de conocimientos, es decir no cabe pensar el aprendizaje desde una perspectiva reductora. Por tanto, no hay que reducir el aprendizaje a la sabiduría. El paso siguiente a tener información es haber generado conocimiento propio, como incorporación personalizada de la información y de ese conocimiento sale el concepto verdadero y global de saber, al que se llega después de un periplo vital largo (en el horizonte de la persona). El aprendizaje esta en su máximo lugar de perfección en el saber. El saber es evolutivo, pero no evoluciona espontáneamente por genética sino que la experiencia de cada uno va relacionando nuestros saberes.
También tiene un carácter cultural, lo que aprendemos no es atemporal ni ageografico. El saber esta contextualizado, siempre tiene un sentido dentro de un contexto y la comprensión de este es muy importante. El saber es afectivo, por definición es cognitivo pero es imposible dejar las emociones a un lado, por lo que es imposible aprender sino es también desde lo afectivo.


Ciudadania: el concepto de ciudadanía se ha convertido en uno de los términos clave del debate político a partir de la década de 1990. Esta relevancia se debe en gran medida a que es un concepto que se halla en plena evolución debido a los grandes cambios económicos, sociales y políticos de fin de siglo.
El concepto clásico de Ciudadanía
Podemos definir ciudadanía como un status jurídico y político mediante el cual el ciudadano adquiere unos derechos como individuo (civiles, políticos, sociales) y unos deberes (impuestos, tradicionalmente servicio militar, fidelidad...) respecto a una colectividad política, además de la facultad de actuar en la vida colectiva de un Estado. Esta facultad surge del principio democrático de soberanía popular.
El ciudadano (de España, Reino Unido, Francia, Estados Unidos...) dispone de una serie de derechos, reconocidos en sus constituciones, pero además tiene obligaciones con respecto a la colectividad (fiscales, militares...). En un estado democrático, el ciudadano se ve obligado a cumplir con esas obligaciones ya que son aprobadas por los representantes que él ha elegido utilizando uno de sus principales derechos políticos como ciudadano, el de sufragio.
La condición de la ciudadanía está restringida a las personas que tienen esa condición. Las personas que habitan en un territorio del que no son ciudadanos están excluidos de los derechos y los deberes que comporta la condición de ciudadano. Cada estado tiene unas normas que regulan la manera por la cual un individuo adquiere la nacionalidad de ese estado, es decir, la condición de ciudadano.
Esta concepción de ciudadanía es la propia del período histórico iniciado con las grandes revoluciones liberales de fines del siglo XVIII, y caracterizado por la primacía del Estado-nación como colectividad política que agrupa a los individuos. Esta ciudadanía equivale a nacionalidad.


Identidad: Identidad, concepto lógico, muy empleado en filosofía, que designa el carácter de todo aquello que permanece único e idéntico a sí mismo, pese a que tenga diferentes apariencias o pueda ser percibido de distinta forma. La identidad se contrapone, en cierto modo, a la variedad, y siempre supone un rasgo de permanencia e invariabilidad. En la historia de la filosofía, la afirmación de la identidad como uno de los rasgos del verdadero ser ha sido muy utilizada desde Parménides, que ya afirmó el carácter idéntico del ser. Por el contrario, otras posturas filosóficas han afirmado que es precisamente la posibilidad de variación y modificación (es decir, la ausencia de identidad) la que caracteriza el verdadero ser (tal es el caso de Heráclito y de las filosofías que admiten el cambio y el devenir como rasgos esenciales de la realidad). Una de las aplicaciones más empleadas del concepto de identidad se encuentra en la lógica, que emplea el llamado ‘principio de no contradicción’. Según éste, no es posible afirmar de un mismo sujeto un determinado atributo y su contrario. La formulación elemental de este principio lógico es: “aquello que es, es; lo que no es, no es”.


Ideología discursiva: es un conjunto de ideas, formuladas deliberadamente, coherentes y racionales, empleadas para delimitar y comprender la forma en que puede organizarse un discurso.

Imaginario social: Es una terminología que algunos autores proponen para designar los mitos, las ideologías, las formas de interpretar el mundo y las creencias, como productos de la función significante de toda sociedad. Son las referencias específicas que todo conjunto social produce y a través de las cuales se percibe y elabora sus finalidades. Ellos otorgan una representación totalizante de su sociedad y le dan identidad y cohesión. Los imaginarios son considerados subproductos de la práctica social del hombre y remitirían siempre a un fundamento exterior que puede ser una estructura divina, natural o material económica.

jueves, 27 de marzo de 2008

Antes: Tribus urbanas¿Ideología o moda?

Las tribus urbanas son un fenómeno social surgido ante la disconformidad con un mundo fuertemente individualizado. Se trata de grupos que intentan vivir al margen de la sociedad con su propia cultura y se diferencian del resto especialmente por su vestimenta particular. Sin embargo, en la época actual parecen evolucionar hacia una mera estética dictada por los cánones de la moda. ¿Acaso se están posicionando del lado del enemigo?
La juventud es la etapa de la vida más conflictiva a nivel social, ya que supone el paso de la infancia a la madurez. Se trata de un proceso cuya culminación responde a la completa definición de una personalidad forjada. Sin embargo, los adolescentes -y otros no tan adolescentes- inconscientes ante sus propios cambios y renegados a madurar, optan, muy a menudo, por inventarse identidades de papel, disfraz mediante el cual creen adquirir una personalidad más auténtica y diferenciadora. Ello responde, probablemente, a una verdadera carencia social que se pone de manifiesto en la llamada "crisis de identidad" que vivimos actualmente.
La pertenencia a una determinada tribu urbana es un modo de navegar a contracorriente en una sociedad fuertemente individualizada y sometida a una ardua competitividad. El grupo de amigos es el referente principal del adolescente, que trata de buscar una salida ante la insatisfactoria realidad que se le presenta como futuro, ya sea para evadirla o para enfrentarla. La máxima pretensión es la diferenciación del resto del mundo, sin embargo, en el intento por ser distinto, paradójicamente se recáe en la igualdad grupal.
En el fondo se trata de aunar fuerzas, de hallar un modelo a imitar y utilizar el grupo como agujero donde, cual aveztruz, poder agachar la cabeza ante posibles disconformidades. Al fin y al cabo, la despersonalización reinante en nuestra era obliga a la búsqueda del reconocimiento de los demás, a la necesidad, más que excesiva, del apoyo de la gente que nos rodea.
Las tribus urbanas son un fenómeno propio del siglo XX, aunque la necesidad humana de establecerse en grupos o manadas ha existido desde siempre. La pertenencia a una tribu supone acatar un determinado estilo de vida, una ideología y una vestimenta propia. Todas se caracterizan por una clara postura de automarginación que intenta expresar su disconformidad con la sociedad. Lo grupal se valora por encima de lo individual, de modo que la personalidad se adquiere como conjunto. Ya en los años 50, rockers y mods crean una imagen propia, lon unos con sus motos, sus chupas de cuero y el rock and roll; los otros con su vespa y su estilo elegante, impecable.
Los hippies, surgidos en los 60, difunden una verdadera cultura con su estilo de vida bohemia, su propia filisofía y el acontecimiento en torno al cual aunaron sus fuerzas: Vietnam.
Los punks se extienden, en torno al fenómeno "Sex Pistols", desde mediados de los 70 por la periferia de las principales ciudades de Europa. Su vestimenta sucia, fea y provocativa, repleta de utensilios destinados a otros fines (pinzas, impersibles) es su forma particular de sorprender e, incluso, incomodar a la sociedad. La crítica se hace latente en su propio cuerpo. Los heavys, con su cultura musical; los breakers, unidos por el baile, el hip-hop y el patinaje; los góticos, con su oscuro pesimismo y su estética particular, llena de símbolos medio religiosos medio satánicos; los rockabillies, los okupas...
En realidad se trata de diferentes desviaciones de un mismo fenómeno tribal. Pero en la actualidad, con excepción de unas cuantas minorías que mantienen el ritual, las tribus existentes se distinguen tan sólo por una determinada estética, llámese vestimenta "fashion" o moda. Los indies, con su estilo pop británico; los cool, aquéllos que portan lo más estrafalario y original que puedan encontrar; los pijos, eso que todos conocemos pero con los que ninguno nos identificamos; los neohippies, los neopunks...
Las casas de diseño más prestogiosas han optado por incluir en sus creaciones elementos inventados por las tribus, en la mayoría de los casos como protesta ante la moda. Así, si en los 80 sorprendían los cinturones de tachuelas de los punks y las crestas puntiagudas, a comienzos del siglo XXI es fácil encontrarnos con los mismos como últimas tendencias. Y lo mismo con multitud de estéticas que nacieron como personificación de un grupo. Pero, lo más detestable, es que las luzcamos sin conocer ni su origen ni su significado.
Me pregunto cuál es el motivo de la desaparición, en general, del contenido ideológico reflejado en una apariencia exterior y sólo encuentro dos posibles respuestas: o somos tan inteligentes que hemos superado el fracaso utópico al que están abocadas las tribus en su intento por cambiar el mundo marginándose de éste, o la propia sociedad, junto con la moda, nos ha vencido y ya no somos capaces de pensar.














martes, 11 de marzo de 2008

Funciones del director


a) Ostentar la representación del centro y representar oficialmente a la Administración educativa en el centro, sin perjuicio de las atribuciones de las demás autoridades educativas.
b) Cumplir y hacer cumplir las leyes y demás disposiciones vigentes.
c) Dirigir y coordinar todas las actividades del centro hacia la consecución del proyecto educativo del mismo, convocar y presidir los actos académicos, los órganos colegiados de gobierno, sus comisiones, y la comisión de coordinación pedagógica y ejecutar los acuerdos de los órganos colegiados en el ámbito de su competencia, pudiendo delegar la presidencia de las comisiones en otros órganos unipersonales de gobierno.
d) Coordinar el proceso de elaboración participativa del proyecto educativo del centro, del reglamento de régimen interior y de la programación general anual, de acuerdo con las directrices y propuestas de los órganos de gobierno y de participación del centro, velando por su correcta aplicación de conformidad con los criterios establecidos por la Administración educativa.
e) Gestionar los medios humanos y materiales del centro asignando provisionalmente, oído el claustro, los diferentes ciclos, cursos, áreas y horarios al profesorado, teniendo en cuenta la especialidad del puesto de trabajo al que esté adscrito y las especialidades que tenga reconocidas, hasta su aprobación definitiva por la Inspección de Educación; coordinando, asimismo, las propuestas de utilización de los medios y materiales elevadas por el claustro, realizando las contrataciones de obras, servicios y suministros, conforme a la normativa en vigor, y administrando los ingresos, autorizando los gastos y ordenando los pagos, de acuerdo con el presupuesto del centro.
f) Ejercer la jefatura de todo el personal adscrito al centro, controlar su asistencia al trabajo y su régimen disciplinario, otorgar los permisos en los términos previstos normativamente, mantener las relaciones administrativas con la correspondiente Dirección Territorial de Educación y designar los órganos unipersonales de gobierno y de coordinación pedagógica que le competan.
g) Colaborar con la Administración educativa en lo relativo al logro de los objetivos educativos del centro, participando en las evaluaciones externas que periódicamente se lleven a cabo y propiciando la evaluación interna del funcionamiento del centro y de todos sus proyectos y actividades, proporcionar la información requerida por aquélla, visar las certificaciones y documentos oficiales del